Cuando alguien piensa en “ganar una habitación”, lo primero que imagina es una obra, un préstamo y meses de líos. Pero muchas veces la solución ya está en tu propia casa: un espacio que hoy no usas para nada y que puede convertirse en un dormitorio, un despacho, un vestidor o una sala de juegos. Repasamos los espacios más habituales que transformamos en Montebálsamo.
Terrazas y azoteas
Es el punto de partida más común. Una terraza ya tiene suelo y, muchas veces, parte de la estructura necesaria. Cerrarla con aislamiento real la convierte en una habitación luminosa, con vistas, sin perder la sensación de amplitud.
Áticos y buhardillas
Los espacios bajo cubierta suelen estar infrautilizados por el calor en verano y el frío en invierno. Con el aislamiento adecuado, un ático puede pasar de ser un trastero incómodo a un loft o un dormitorio con mucho carácter.
Garajes
Si tienes plaza de garaje propia y no la necesitas para el coche, es uno de los espacios con más potencial: ya tiene paredes, techo y acceso desde la vivienda o el edificio. Solo hace falta aislarlo y adaptarlo para uso habitable.
Patios interiores
Un patio cubierto o semicubierto puede convertirse en una sala de estar adicional, un estudio o incluso una habitación infantil, ganando luz natural para el resto de la casa de paso.
Pasillos y rincones sin uso
No hace falta un espacio grande. Un pasillo ancho, un hueco bajo escalera o un rincón olvidado del jardín pueden convertirse en un vestidor, una zona de estudio o un pequeño dormitorio.
¿Tu espacio no está en la lista?
Estos son los más habituales, pero no los únicos. Si tiene cubierta o se le puede poner, prácticamente cualquier rincón de tu casa es aprovechable. Puedes ver ejemplos reales de proyectos terminados en nuestra página de Cerramientos habitables.